viernes, 1 de marzo de 2013

Febrero nevado

Jueves 28 de febrero. Parece que la frontera con el primaveral marzo quiere dibujarse ante nuestros ojos. Marzo se abre con un día suave y soleado. Pero febrero se despidió con unas horas de nieve.
En el Parque de la Ribota los copos vuelven a caer hacia las diez de la mañana. Lo poco que había cuajado se disuelve rápidamente. Es nieve casi horizontal, impelida por el viento. Directa a la boca, recuerda a la cellisca del norte, la que los lectores de Jack London conocen.
Grajos, gorriones y los ánades de las turbias aguas del parque contemplan el espectáculo sin el más mínimo asomo de preocupación por guarecerse.

viernes, 4 de enero de 2013

Muro verde contra el artista

Se marchó el 2012 y su suave otoño. Un otoño dulce, que el paseante echa de menos. Igual que echa de menos este extenso grafiti que saludaba el inicio de la Avenida de Las Retamas, en el muro de la residencia de ancianos.

Un mural resultado del talento y esfuerzo de sus creadores. En la calle, arte al alcance de todos. Una muestra de libertad de expresión, tal como se lee en el texto de fondo amarillo.

Quién podía pensar que mensajes como los de esos textos pudieran provocar el desprecio de los que deciden. En medio del grafiti, toda una declaración de intenciones. En letras azules sobre estrella amarilla: "PAZ, AMOR, UNIDAD".



Pero eso fue en otro tiempo. El tiempo de otro Alcorcón. Esto es lo que ahora han decidido que quede de ese extenso mural artístico que llevaba años intacto.
Muro verde con bandera al fondo. Donde había arte, ahora metros y metros de nada.
Los enemigos del arte joven no parecen caer en la cuenta de que siguen poniendo nuevos lienzos a los inquietos. Pero volverán nuevos otoños brillantes y otros artistas que salten el muro verde de la mediocridad.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Después de la fiesta

Amanece el domingo. Fiestas de la Virgen de los Remedios. Entre nubes aborregadas, la suave mañana invita al paseante a descubrir la ciudad tras la noche... agitada.

El recinto ferial está tomado por camiones de limpieza y sus trabajadores. En las inmediaciones, una alfombra de basura en cada zona.

En el paisaje desierto irrumpen un chico y una chica. "Que yo doy conferencias, eh", dice ella. "Como me ves moco, te vas a creer que...". Joven conferenciante borracha.

Un hombre revuelve entre la basura. Avanza el paseante y ya no es uno. En el Parque de la República, son varios (alguno con mochila, otros con bolsas) los que hurgan entre las botellas y barras de pan (enteras) allí abandonadas.


La celebración arrastra sus "daños colaterales": la suciedad como hábito nacional, el ruido como si no existieran los demás y la "diversión" con seres inocentes como este, que el paseante encuentra en su camino. C/ Pablo Neruda, al lado del monumento a Clara Campoamor.
No hace falta ser un Holmes para imaginarse la historia de este joven árbol. El vaso roto abandonado, la tapa destrozada sugieren quién y en qué estado ha podido jugar a destruirlo.

A muy pocos metros, el monumento a Clara Campoamor recuerda las palabras, con grafiti añadido, de la impulsora del voto femenino en España: "La única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad es caminar dentro de ella". Quizá la joven borracha las cite en su próxima conferencia.


Una conocida aristócrata repite que se acabó la fiesta. No es cierto. La fiesta sigue. Pero para unos pocos. Los de siempre siguen en sus lujos. Mientras los trabajadores de limpieza se afanan ante una tarea ingente, un grupo de jóvenes (con un caro y potentísimo equipo de música que resuena en media ciudad) bebe y charla entre los pinos de la calle de los Institutos a las ocho de la mañana. Unos trabajan entre la mierda de los señoritos (los que saben que los criados ya arreglarán lo que ellos estropeen) y otros... apuran la fiesta.


domingo, 19 de agosto de 2012

Banco en la maleza

Domingo de agosto. En medio de días de temperaturas sofocantes, esta mañana se despierta con un estímulo para salir. Las nubes hacen más suave el camino.

El paseante propone al conocedor de Alcorcón un pequeño acertijo. En su paseo de hoy, se topa con este abandonado banco, poco accesible. ¿Dónde se encuentra?
No está fácil la cosa. Bancos inaccesibles ahora hay muchos. Pero este banco es una de las sorpresas de la caminata de hoy. El paseante rodea Opción, que fue durante años centro de ocio.
Ahora, cercado por vallas oxidadas, el centro es fantasmagórico. Toda su oferta de restauración, cines, bolera, gimnasio, pubs y discotecas ha desaparecido.

Bordeando el desierto Opción, el paseante se encuentra con una hondonada, frondosa en la actualidad, que conecta este Parque Oeste con el barrio de Fuente Cisneros, sorteando por debajo la autopista M-50.

Y en uno de los senderos de esa hondonada, justo enfrente de otro almacén comercial, se encuentra... nuestro banco en la maleza.

Olvidado de todos, testigo de la ruina de grandes empeños huecos, este humilde asiento estaba quizá pidiendo un espectador que lo rescatase. Ahora ya lo tiene.

domingo, 22 de julio de 2012

Pasadizos pintados

Verano caluroso. 8 de la mañana. Domingo. Pocos momentos de la semana más placenteros para ver y escuchar Alcorcón. Múltiples aves regalan su canto al espacio sonoro del despertar del día.

Entre la calle Valladolid y Los Cantos hay un pasadizo. Al traspasarlo, el paseante se encuentra con esta sorpresa de arte urbano.
Capacidad creativa canalizada para decorar una fachada. Arte y comercio (y bebercio, mejor dicho) integrados. Una solución inteligente que invita a entrar en el local con una semicorchea por manecilla. No tiene ni una mancha encima, ni una firma. Al lado, en esta misma plaza, muchas otras pintadas.
Rivalizan los carteles. El oficial: "Prohibido jugar a la pelota"; el grafitero antiortográfico: "tokame la pelota". Se distingue claramente cómo esa pared ya ha sido repintada. De modo efímero. Pero con cargo al dinero público. Al grafitero le han puesto un nuevo lienzo y se ha apresurado a dejar su ególatra huella.

El paseante prolonga su paseo hasta los rincones de Parque de Lisboa. Cualquiera que conozca el barrio sabe lo especiales que son sus pequeños pasadizos. Este de la Plaza Pontevedra tiene su especial encanto.
Del laberinto de estos bloques del Parque Lisboa se sale por pequeños pasos como este. Sucios, grafiteados, pero llenos de una extraña sensación de libertad.

jueves, 28 de junio de 2012

Carteles urbanos

En medio de esa ola de calor que dura tres meses llamada verano, sorprende al paseante un elemento reciente en el panorama alcorconero. Las inmediaciones del recinto ferial están repletas de carteles sobre algo que se celebra allí.
Si el cartel hubiera mostrado solo un fragmento como este (una joven refrescándose con una bebida), seguramente no sería tan llamativo.
Pero el cartel muestra más que eso. Vemos una enorme e inclinada jarra con cerveza (más que para la sed, propia de algo más cercano a los pecados capitales).
Y, casualmente, al paseante le regalan en el metro un folleto (flyer lo llaman) con la imagen completa. A la enorme cerveza se suma una selección del cuerpo de la mujer tratada para destacar una de sus partes.
Lo curioso es que Alcorcón reúne en pocos días una "Feria de la familia" (la familia de orden, con participación de organizaciones como Hazte Oír) y esta feria de la cerveza en cuyos carteles la mujer parece reducida al papel de objeto y reclamo sexual. Ambas en espacios públicos cedidos por un ayuntamiento que presume de fomentar los valores de la familia. En la confluencia de Av. Oeste con Av. Retamas se observa esta coexistencia de carteles.
 
Si a alguien le chirría esta coincidencia, quizá no se extrañe tanto si revisa esta oferta de empleo que cataloga a las azafatas que se buscaban para la Feria de la Familia: "para estar de imagen", "imprescindible" talla 36-38 y que "tengan un tipazo".
Mientras el paseante observa estos carteles, una señora mayor zanja una conversación con un "Pero bueno, España está en la final ¿no?". Y todo lo demás... qué importa.


jueves, 17 de mayo de 2012

Primavera recopilada

Sigue el paseante recorriendo rincones de Alcorcón. Hoy, frente al hospital, entre los balastos de las vías férreas, las amapolas brotan sin que nadie las haya reclamado.

Lo que en otros tiempos parecía una escombrera es ahora un discreto paseo que el tren se encarga de sobresaltar.
Mayo se pinta de rojo con amapolas silvestres que tiñen el paisaje. Abril vino cargado de flores amarillas, como decía JRJ. Por ejemplo, en Campodón (al que ya dedicamos una entrada en diciembre, "Bosque tras la niebla", interesante para comparar con esta imagen de finales de abril):
Amarillo llegó abril y también, afortunadamente, muy lluvioso. Muchos días, los aficionados a mirar al cielo pudimos jugar a adivinar las formas que las nubes proponían a nuestra imaginación. No sé si aquí verán a la bruja con moño volador que veo yo (sobre el barrio Parque del Oeste, al lado de la universidad).
Ha habido días abrileños (como el de esta vista desde el Parque Mayarí) en que al ver esos cúmulos uno pensaba disparates como que Alcorcón estaba bajo dominio alienígena o que había sido entregada a un magnate extranjero.


Sucesos extraños, como que un 21 de marzo entraba la primavera y lo hacía con pie de hielo, pintando de nieve los tejados de Alcorcón (además de las publicadas en Noticias de Alcorcón, si algún lector tiene una bonita foto de ese suceso, será un placer publicarla aquí).