Hoy el paisaje disfrutado por el paseante es un paisaje humano. Lleno de colorido a pesar del invierno. Encendido por horas de ilusión dedicadas a preparativos que no se ven. La cita, compartir la calle hoy soñando con abandonar la rutina. Por ejemplo, con globos como estos. A punto de salir volando ante nuestra mirada.
La fiesta del pueblo, que muchos poderosos querrían prohibir (y prohibieron), abre sitio al ingenio y a la sátira de la actualidad.
Cientos de niños y jóvenes (y jóvenes de espíritu) desafían al frío. Ya llegará la Cuaresma, con su cortejo de severas procesiones. Pero hoy triunfa la vida, el color, el arte de esa máscara que firma, a la izquierda de la foto, la belleza por la que la vida ha valido la pena aunque solo sea por esta victoria de la alegría sobre los dogmas y la gris rutina.
sábado, 18 de febrero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
Pintada sobre pintada
Y sobre pintada, una. El paseante se entera de que el gobierno municipal hace alarde de gastar 10.000 euros al mes para limpiar pintadas en Alcorcón. Y que dice haber eliminado unas 35.000 pintadas en 72.490 metros de fachadas. ¡35.000! ¡En 72 kilómetros! El paseante, que patea la ciudad y la ve llena de pintadas, decide incluir esa noticia en la serie Misterios de Alcorcón.
El paseante se sorprende ante esas cifras. Vuelve sobre sus pasos y comprueba. En la C/ Martin Luther King 54 se hallaba esta pintada el 30 de octubre de 2011:
Y hoy, 5 de enero de 2012, la calle Martin Luther King sigue teniendo numerosas pintadas además de esta, que sigue intacta (intacta, no, con alguna firma añadida):
El 29 de noviembre de 2011, el paseante visitaba el mercadillo de los martes y dejaba testimonio de la vida en ebullición de ese espacio (en la zona inferior izquierda, parte de una extensa pintada):
Hoy 5 de enero de 2012, el paseante ha tenido la curiosidad de saber si ese supuesto cambio "espectacular" afectaba a este paisaje. Pues parece que no:
Los columpios del Parque de las Comunidades, que el 12 de noviembre tenían varias pintadas (como se puede ver en otra entrada de este blog) siguen llenos de grafitis hoy 5 de enero. Es cierto que algunos ya no están (con lo bien que quedaba ese "¡Qué desfase!", a tono con los columpios), pero encima hay muchos nuevos. Pintada sobre pintada. Hoy la fuente está así:
El paseante que desde este Parque de las Comunidades, uno de los tesoros de nuestra ciudad, suba por la C/ Los Pinos hacia el centro tendrá necesariamente que indignarse (antes se decía cabrearse) si le cuentan que Alcorcón ha dado un cambio "espectacular" en seis meses y que se gastan 10.000 euros de dinero público en limpiar pintadas. La calle (igual que muchas otras) está plagada de firmas grafiteras.
¿Y si esos 10.000 sirvieran para dar trabajo a varias personas? ¿Y si se emplearan en incentivar y canalizar la creatividad de los jóvenes en vez de supuestamente borrar pintadas que vuelven a aparecer? ¿Si la ciudad está en la ruina, como nos repiten una y otra vez, por qué derrochar 10.000 euros al mes que tienen el resultado que aquí se ve?
El paseante se sorprende ante esas cifras. Vuelve sobre sus pasos y comprueba. En la C/ Martin Luther King 54 se hallaba esta pintada el 30 de octubre de 2011:
Y hoy, 5 de enero de 2012, la calle Martin Luther King sigue teniendo numerosas pintadas además de esta, que sigue intacta (intacta, no, con alguna firma añadida):
El 29 de noviembre de 2011, el paseante visitaba el mercadillo de los martes y dejaba testimonio de la vida en ebullición de ese espacio (en la zona inferior izquierda, parte de una extensa pintada):
Hoy 5 de enero de 2012, el paseante ha tenido la curiosidad de saber si ese supuesto cambio "espectacular" afectaba a este paisaje. Pues parece que no:
Los columpios del Parque de las Comunidades, que el 12 de noviembre tenían varias pintadas (como se puede ver en otra entrada de este blog) siguen llenos de grafitis hoy 5 de enero. Es cierto que algunos ya no están (con lo bien que quedaba ese "¡Qué desfase!", a tono con los columpios), pero encima hay muchos nuevos. Pintada sobre pintada. Hoy la fuente está así:
El paseante que desde este Parque de las Comunidades, uno de los tesoros de nuestra ciudad, suba por la C/ Los Pinos hacia el centro tendrá necesariamente que indignarse (antes se decía cabrearse) si le cuentan que Alcorcón ha dado un cambio "espectacular" en seis meses y que se gastan 10.000 euros de dinero público en limpiar pintadas. La calle (igual que muchas otras) está plagada de firmas grafiteras.
¿Y si esos 10.000 sirvieran para dar trabajo a varias personas? ¿Y si se emplearan en incentivar y canalizar la creatividad de los jóvenes en vez de supuestamente borrar pintadas que vuelven a aparecer? ¿Si la ciudad está en la ruina, como nos repiten una y otra vez, por qué derrochar 10.000 euros al mes que tienen el resultado que aquí se ve?
miércoles, 4 de enero de 2012
Venta de la Rubia
El paseante urbano que se aventure hasta la llamada Venta de la Rubia creerá haber viajado hasta otro mundo. Una raída carretera conecta la autovía de Extremadura con la finca. El gris camino tiene recompensa: a la izquierda, la dehesa.
La famosa cuadra Rosales ocupó estas instalaciones hace años. Ahora, varias escuelas de equitación se han asentado aquí. Muchas niñas montando. Al paseante (que no entiende de esto y que intuye el enorme esfuerzo de años que supondrá sacar adelante estas cuadras) los caballos le parecen tristes; las niñas, hinchadas (de un peculiar aire de poder).
Al parecer, el cercano edificio derruido es la famosa Venta. Al paseante le atrae por su apartado silencio. Un griterío de urracas rasga este soleado día de enero.
Para una ciudad que parece olvidar su pasado, la Venta es un punto cargado de historia. El duque de Montpensier y Enrique de Borbón se retaron a duelo en 1870. Parece que el duelo se produjo en las llamadas Ventas de Alcorcón, que un agudo internauta ha investigado y situado con precisión cerca de la subestación eléctrica aquí mostrada.
Mª Ángeles Cuéllar recuerda el fragmento de España Trágica (uno de los cuarenta y seis Episodios Nacionales de Pérez Galdós) donde se cuenta el duelo y el posterior alto en el camino del vencedor en la Venta la Rubia: Galdós y Alcorcón. En el blog Historias de España se cuenta el asunto con detalle y desparpajo.
Es fácil imaginarse un duelo en estos pagos solitarios. Pero es más fácil, por desgracia, percibir la boina de contaminación que gravita sobre Madrid. En la foto, se ve cómo llega hasta la cumbre de las llamadas cuatro torres que devoraron una ciudad deportiva.
La famosa cuadra Rosales ocupó estas instalaciones hace años. Ahora, varias escuelas de equitación se han asentado aquí. Muchas niñas montando. Al paseante (que no entiende de esto y que intuye el enorme esfuerzo de años que supondrá sacar adelante estas cuadras) los caballos le parecen tristes; las niñas, hinchadas (de un peculiar aire de poder).
Al parecer, el cercano edificio derruido es la famosa Venta. Al paseante le atrae por su apartado silencio. Un griterío de urracas rasga este soleado día de enero.
Para una ciudad que parece olvidar su pasado, la Venta es un punto cargado de historia. El duque de Montpensier y Enrique de Borbón se retaron a duelo en 1870. Parece que el duelo se produjo en las llamadas Ventas de Alcorcón, que un agudo internauta ha investigado y situado con precisión cerca de la subestación eléctrica aquí mostrada.
Mª Ángeles Cuéllar recuerda el fragmento de España Trágica (uno de los cuarenta y seis Episodios Nacionales de Pérez Galdós) donde se cuenta el duelo y el posterior alto en el camino del vencedor en la Venta la Rubia: Galdós y Alcorcón. En el blog Historias de España se cuenta el asunto con detalle y desparpajo.
Es fácil imaginarse un duelo en estos pagos solitarios. Pero es más fácil, por desgracia, percibir la boina de contaminación que gravita sobre Madrid. En la foto, se ve cómo llega hasta la cumbre de las llamadas cuatro torres que devoraron una ciudad deportiva.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Invierno al sol en el Buero
Mañana de 22 de diciembre. Acaba de entrar el invierno en nuestro hemisferio. En Alcorcón –y en gran parte de España– es un invierno dulce. Temperaturas suaves. Demasiado. Al parecer, este año ha sido, junto con 2006, el más cálido del último medio siglo.
El paseante ha querido percibir este recién llegado invierno en el Parque Buero Vallejo. La estatua del dramaturgo, como un paseante más, preside el acceso al parque por escalinata. A su espalda, el centro cultural que lleva su nombre.
Desde el verde del parque se atisba la cúpula piramidal del Buero Vallejo. Dentro, bibliotecas, salas de exposiciones, aulas para talleres, café (el Sotanillo del Buero), teatro... que han vivido tiempos de esplendor en los que la oferta cultural de Alcorcón podía estar a la altura de Madrid.
Pero ahora esos tiempos se han ido. El parque permanece, con la vida en ebullición de los niños en los columpios, los adolescentes jugando al ping-pong, los jóvenes confesando sus tragedias amorosas por el móvil. Bajo el marco de un sauce llorón, el camino invita al paseante a continuar.
El paseante ha querido percibir este recién llegado invierno en el Parque Buero Vallejo. La estatua del dramaturgo, como un paseante más, preside el acceso al parque por escalinata. A su espalda, el centro cultural que lleva su nombre.
Desde el verde del parque se atisba la cúpula piramidal del Buero Vallejo. Dentro, bibliotecas, salas de exposiciones, aulas para talleres, café (el Sotanillo del Buero), teatro... que han vivido tiempos de esplendor en los que la oferta cultural de Alcorcón podía estar a la altura de Madrid.
Pero ahora esos tiempos se han ido. El parque permanece, con la vida en ebullición de los niños en los columpios, los adolescentes jugando al ping-pong, los jóvenes confesando sus tragedias amorosas por el móvil. Bajo el marco de un sauce llorón, el camino invita al paseante a continuar.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Prado de Santo Domingo
Diez de la mañana. Frío cortante en Alcorcón. El sol invita a pasear por espacios como el Prado de Santo Domingo. Una suerte contar con este parque que incluye un pequeño bosque de pinos carrascos (amenazado en otro tiempo).
Aunque el túnel parezca oscuro, aunque el camino se haya torcido, este ser vivo nos da una lección de increíble capacidad de lucha por resistir y no ser doblegado.
Al final del bosque, se divisa el montecito que en otro paseo denominamos "de la estantería". La ciudad y la naturaleza se dan la mano en este territorio: los grafitis
de la pista de skate y los extraños dibujos que hace la vida para salir
adelante a pesar de las dificultades.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Presillas
Mediodía, hoy. Alcorcón al fondo. El paseante ha subido hasta un mirador privilegiado: el Parque de las Presillas.
Es muy posible que hoy, día festivo, unos cuantos vecinos hayan tomado su automóvil (muchos de ellos, enormes para nuestras calles) y se hayan marchado de la ciudad en busca de otros espacios. Y quizá desconozcan este parque y el bosque anexo. Entre el barrio de La Fortuna (Leganés) y Alcorcón, el Parque de las Presillas ofrece esta invitación al paseo.
El silencio es absoluto. Por fin, un lugar donde no se oyen los coches. Aquí se puede no solo ver, sino escuchar cada árbol. El arrullo de la brisa agita sus hojas y compone una melodía muy tenue, para quien se preste a una comunión especial, no contaminada por normas humanas: la comunión con la naturaleza.
El silencio da paso a un delicado paisaje sonoro: rodadas de bicicleta, corredores solitarios, variados trinos de aves. El paseante lamenta no poder ofrecer a sus lectores imagen de tres blancos relámpagos que lo han seducido: tres garzas blancas que se han detenido en nuestro Alcorcón camino de tierras más cálidas.
Es muy posible que hoy, día festivo, unos cuantos vecinos hayan tomado su automóvil (muchos de ellos, enormes para nuestras calles) y se hayan marchado de la ciudad en busca de otros espacios. Y quizá desconozcan este parque y el bosque anexo. Entre el barrio de La Fortuna (Leganés) y Alcorcón, el Parque de las Presillas ofrece esta invitación al paseo.
El silencio es absoluto. Por fin, un lugar donde no se oyen los coches. Aquí se puede no solo ver, sino escuchar cada árbol. El arrullo de la brisa agita sus hojas y compone una melodía muy tenue, para quien se preste a una comunión especial, no contaminada por normas humanas: la comunión con la naturaleza.
El silencio da paso a un delicado paisaje sonoro: rodadas de bicicleta, corredores solitarios, variados trinos de aves. El paseante lamenta no poder ofrecer a sus lectores imagen de tres blancos relámpagos que lo han seducido: tres garzas blancas que se han detenido en nuestro Alcorcón camino de tierras más cálidas.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Bosque tras la niebla
Mañana de diciembre. Densa niebla en Alcorcón.
Cuando a media mañana ya levantan las brumas, el paseante se acerca a un nuevo paisaje. Paisaje desconocido que sorprende por su destartalada desnudez. Como un ejército fantasmal de extraños guerreros de la bruma, los árboles deshojados invitan a aventurarse en el territorio.
Es Campodón. Barrio pegado a Villaviciosa con una pequeña parte dentro del término municipal de Alcorcón. El caminante ha seguido la calle del Prado hasta, sin darse cuenta, pasar al otro municipio. En la calle del Bosque (Villaviciosa) se ha topado con un campo de fútbol lleno de aves centrocampistas y esta planicie de adelgazadas ramas.
La hierba está fresca y levemente empapada por la niebla. Tener al alcance ese paseo es un regalo para los sentidos.
El paseante está de suerte porque las nubes le regalan un momento de sol. En el bosque El Forestal, al que se accede a unos pasos, se encienden los tonos rojizos y amarillos del otoño.
A unos metros, las casas de los moradores de Campodón. Coches de alta gama, chalés independientes, piscinas privadas... La Moraleja de Alcorcón.
Pero la naturaleza (y el magnífico bosque El Forestal) es de todos. Animales en libertad, más 300 especies de árboles y arbustos, más de siglo y medio de existencia que los seres humanos, si tenemos dos dedos de frente, hemos de respetar y proteger.
Cuando a media mañana ya levantan las brumas, el paseante se acerca a un nuevo paisaje. Paisaje desconocido que sorprende por su destartalada desnudez. Como un ejército fantasmal de extraños guerreros de la bruma, los árboles deshojados invitan a aventurarse en el territorio.
Es Campodón. Barrio pegado a Villaviciosa con una pequeña parte dentro del término municipal de Alcorcón. El caminante ha seguido la calle del Prado hasta, sin darse cuenta, pasar al otro municipio. En la calle del Bosque (Villaviciosa) se ha topado con un campo de fútbol lleno de aves centrocampistas y esta planicie de adelgazadas ramas.
La hierba está fresca y levemente empapada por la niebla. Tener al alcance ese paseo es un regalo para los sentidos.
El paseante está de suerte porque las nubes le regalan un momento de sol. En el bosque El Forestal, al que se accede a unos pasos, se encienden los tonos rojizos y amarillos del otoño.
A unos metros, las casas de los moradores de Campodón. Coches de alta gama, chalés independientes, piscinas privadas... La Moraleja de Alcorcón.
Pero la naturaleza (y el magnífico bosque El Forestal) es de todos. Animales en libertad, más 300 especies de árboles y arbustos, más de siglo y medio de existencia que los seres humanos, si tenemos dos dedos de frente, hemos de respetar y proteger.
"Creado por la primera Escuela de Ingenieros de Montes
que hubo en España (1849), está considerado como una de las zonas
verdes de mayor prestigio de la Comunidad de Madrid, con categoría de
Bosque Real desde 1739, por su gran variedad de especies vegetales,
junto a la avifauna que se ha ido acomodando en él, donde conviven
árboles propios del norte peninsular como el Tilo o el Avellano con
especies típicas del sur como el Alcornoque y otras traídas de lejanos
países como el Ginkgo biloba.
Su enorme diversidad de especies,
por encima de las 350, muchas de ellas protegidas, entre árboles y
arbustos hace que se pueda considerar uno de los bosques más singulares y
originales de la Península Ibérica, con una antigüedad en muchas de sus
plantaciones que superan el siglo y medio de existencia y adaptación a
estas latitudes". (Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón).
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