viernes, 2 de diciembre de 2011

Otoño crujiente y circo

Si el paseante llega a través del tren de cercanías (o del metrosur) y se baja en la parada de Alcorcón Central, la calle Cáceres lo llevará hacia el recinto ferial. Nada más acabar la calle Cáceres, la Av. del Oeste saluda al paseante (hoy, tres de la tarde) con una alfombra de hojas levemente agitada por el viento.
Unos breves rayos de sol encienden las ramas superiores de los árboles. Instante impagable. Un vecino en bicicleta abre camino al paseante.
Hoy los pies pueden rebozarse en crujidos de hojas secas. El carril bici invita a subirse al sillín o a pasear, a abandonar tanto coche ruidoso y contaminante para disfrutar de cada paso, de cada árbol, de cada brillo de luz en un día frío que amaneció lluvioso.

El paseante llega a su destino. Hoy se había propuesto llegar al circo. Recinto ferial, cinco de la tarde. Entre el rugido de motos y coches, se eleva una construcción mágica, de formas extrañas para la ciudad: es la carpa del circo, construida con el esfuerzo de sus nómadas habitantes. El paseante pide permiso para entrar (hoy hay sesión a las 18.30) y le ponen una serpiente en el cuello. Pero como no hace periodismo sensacionalista, esa imagen no la va a difundir.
Parece que en Alcorcón, sede de una escuela circense durante años, el circo les sobra ahora a los gobernantes. El paseante se pregunta por qué tanto desprecio a una profesión esforzada y honesta, que tiene uno de los más nobles objetivos: emocionar, entretener, hacer sonreír a niños y mayores.

4 comentarios:

  1. Artículo muy bueno hasta que llamas cultura a un circo que maltrata animales ,la cultura es respeto a todo el mundo incluido fauna,flora y animales Una sociedad que tolera el maltrato animal nunca avanzara ni será pacifica .Sí al circo pero otro circo que ya existe no este que me parece patetico y hortera.

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  2. Perdón, pero no veo la palabra "cultura" en todo el artículo. El paseante intenta mirar la realidad sin prejuicios y cuenta las sensaciones que percibe.

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  3. Tú has defendido unas sensibilidades en tú excelente artículo ;y yo también ,el circo con animales a mi y a miles de personas nos chirria y nos expanta al igual que los denostados zoos ,corridas de toros etc.

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  4. Ambos defendéis bien cada parcela. Pero en este caso he de darle la razón al paseante pues su artículo es sutil. En sus palabras podríamos interpretar que sin desaprobar el empleo de animales en los circos, tampoco los aprueba; aunque está más lejos de esta última. El que le hayan puesto un reptil al cuello no quiere decir que lo apruebe, mas lo deja estar, creo que por cortesía.
    Lo que sí deja bien claro es su aprecio por todo el mundo del circo y matiza que los nuevos gobernantes no están muy por la labor. Aquí es donde él critica lo que podría ser una pena que esto no se siguiese apoyando.
    Creo que el paseante es bien flexible en su forma de ver las cosas y se adelanta a muchos en justificar buenamente los esfuerzos de una escuela de circo que muy pocas ciudades tienen.
    Y no aparece la palabra cultura, cómo él dice. Ésa es una apreciación de valor gratuita por parte de otra persona que de forma trivial quiere ver escritos donde él no puso.
    Lo dice bien claro, sólo da detalle de la cordialidad que los caracterizan para con él, pero evita poner detalles que, tal vez, no aprueba.
    Muy bueno tu recorrido. Buena diplomacia; todo se andará.

    Los circos fueron, en su día, divulgadores extraordinarios de cosas, casos, personas y animales excelentes cuando no había otras formas de conocerlos. Hoy en día con los medios visuales, principalmente, todo esto lo conocemos y lo admiramos; cambiando con ello nuestro concepto sobre todo. Principalmente el respeto por los seres vivos. Los circos aun tienen algunas familias que en sus grupos llevan este “número”, algunas tradiciones terminan por ir desapareciendo al saberse trasnochadas y que ayudadas por políticas evolucionadas terminan por hacerlas desaparecer. Pero las cosas no pueden hacerse de la noche a la mañana.
    Todo se andará y eso lo saben en las familias de los circos; los primeros interesados son ellos.
    Estoy de acuerdo, el circo es un modo hermoso de vida para muchos jóvenes donde llegan a ser grandes personas, partiendo desde una humildad esforzada. Fomentémoslos nuevamente y no los enterremos. Esa sí sería una postura dictatorial y antediluviana.
    Demasiado liberalismo puede conducir a un nuevo “régimen”, como gustan de decir ahora los que sacando “yerro” al asunto no quieren ver la historia más que desde la barrera. Peligrosa barrera que no nos conduce a nada.
    Ampararse en los motivos económicos para no cortar con anacrónicas “tradiciones” da pie para deducir que todo se mueve en el mismo sentido. A eso se les llama falacia. Algo que se debe enseñar muy bien en los institutos de bachiller para diferenciarlas bien. Es uno de los puntos más importantes de Aristóteles…Y pensar que fueron los moros quienes lo trajeron a la Península…
    Buen escrito, paseante.
    Saludos.

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